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domingo, 23 de abril de 2017
Contexto cultural y filosófico de Platón
lunes, 6 de marzo de 2017
lunes, 18 de abril de 2011
Contexto Histórico-cultural-filosófico de Nietzsche
Contexto histórico-cultural
La vida de Nietzsche ocupa casi exactamente la segunda mitad del s. XIX (1844-1900). Es el siglo en que toman cuerpo las profundas transformaciones que se venían preparando desde el origen de la Modernidad: proceso de industrialización, revoluciones sociales incesantes, auge de los nacionalismos, etc. (Véase a este propósito lo que se dijo acerca del contexto histórico de Marx). Para entender bien a Nietzsche hay que insistir en que durante la segunda mitad del s. XIX ya se empiezan a percibir los límites del proyecto de la Ilustración. Lo sueños de una sociedad fraternal, guiada por los ideales de libertad e igualdad, y en constante progreso hacia mejor, se están desvaneciendo: los conflictos no cesan, aunque cambia su forma: ahora predomina la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado industrial y las disputas nacionales o imperialistas. Alemania se gesta en estos años como nación. El movimiento nacionalista cubre todo el s. XIX, suscita la mayoría de las guerras y es uno de los factores decisivos de cambio. La Revolución Francesa había proclamado la soberanía nacional y el "principio de nacionalidades", que se vio defraudado por el Congreso de Viena. Sin embargo, es la época en que buena parte de las colonias españolas en América obtienen su independencia; Italia (1861) y Alemania (1871) se unifican como nación, etc. El imperialismo, por otra parte, arroja como resultado la expansión colonialista de Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Estados Unidos y Japón (mientras desaparecen los imperios español y chino). Todos los Estados imperialistas proclaman su "alta misión" en el mundo "para edificar la obra civilizadora que Dios les propone" (Guillermo II de Alemania).
Contexto filosófico
Desde el punto de vista ideológico-político en el s. XIX se enfrentan varias tendencias contrapuestas (liberalismo, tradicionalismo, socialismo, anarquismo, nacionalismo,...); por otra parte, desde el punto de vista filosófico proliferan diversos "-ismos" (idealismo, romanticismo, positivismo, irracionalismo, marxismo, historicismo,...) que se suceden unos a otros por reacción. Contra los ideales racionales de la Ilustración, el romanticismo reivindica un nuevo concepto de razón: la filosofía de Hegel la concibe como un Espíritu Absoluto que dirige la marcha de la historia humana. El romanticismo va a cuestionar la confianza que la Ilustración había puesto en la razón y la ciencia. Los románticos exaltarán la naturaleza y el poder infinito de la subjetividad, del yo. Frente al concepto exaltaban la intuición y el sentimiento. Reivindicarán una libertad sin límites para el genio creador que no debe someterse a los moldes sociales que frenan su potencia creadora. Sienten una afinidad especial por lo misterioso, lo oscuro, lo extraño y salvaje, frente a la claridad, orden y transparencia a que aspiraba la Ilustración. Aunque Nietzsche no es un autor romántico, se detecta en su obra influencia del romanticismo.
Contra estas grandes teorías totalizadoras, el positivismo intenta atenerse a los hechos concretos inspirándose en las ciencias empíricas. Durante la segunda mitad del siglo -época de Nietzsche- el positivismo (Comte) pretendía presentarse como la única respuesta adecuada a los tiempos. Las ciencias de la naturaleza (sobre todo la física) estaban pasando una época de ingenua pedantería: muchos científicos creían que la ciencia era capaz de explicar no sólo las leyes de la naturaleza, sino también los misterios del ser humano. La ciencia es considerada como saber absoluto y único modelo de conocimiento.
Cansados de tanta racionalidad, aparecen corrientes irracionalistas que ponen de relieve las dimensiones humanas que se escapan a la lógica abstracta de las teorías puramente racionales.
El materialismo, que se nutre de la explosiva situación social de la época, cuestiona profundamente el papel mismo de la filosofía y promueve cambios sociales profundos.
Por otra parte, una serie de pensadores muy distintos entre sí suelen agruparse en lo que se ha denominado vitalismo. Todos ellos se oponen a los intentos del positivismo de explicar el mundo a partir de la mera racionalidad científica y ponen por delante la "vida". Bajo la denominación de "vitalismo" suele comprenderse un conjunto de filósofos cuya reflexión gira en torno al tema de de la vida, como F. Nietzsche, W. Dilthey, J. Ortega y Gasset y H. Bergson.
Para concluir, decir que la de Nietzsche es una filosofía en grado sumo polémica y crítica. Hasta el punto de que sólo se la comprende adecuadamente si se sabe contra quién arremete en cada caso. No en vano es considerada como una crítica de toda la tradición platónico-cristiana occidental, es decir, nuestra cultura. Por tanto, son muchos los "enemigos" contra los que arremete: Parménides, Sócrates, Platón, Kant, el cristianismo, el socialismo,...
sábado, 16 de abril de 2011
Contexto Histórico-cultural-filosófico de Ortega y Gasset
La filosofía orteguiana se sitúa en un período de vital importancia en la reciente historia de nuestro país: la Restauración borbónica (1874-1923), iniciada en la persona del rey Alfonso XII; la dictadura del general Primo de Rivera desde 1923, con la alternancia formal entre el partido conservador y el liberal; la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931 y la caída de la República, la Guerra Civil (1936-1939) y los primeros años de la dictadura del general Franco. En esta época España está muy atrasada con mucho peso del sector agrario y una gran diferencia entre la nobleza latifundista y una gran masa de jornaleros junto a una incipiente burguesía. Fuera de España destaca el incipiente capitalismo en Europa y EEUU lo que provocará enfrentamientos entre la clase obrera y la capitalista. A principios de siglo La Primera Guerra Mundial que concluirá en el Tratado de Versalles acabara con potencias como Prusia, Austria-Hungría y causará la revolución bolchevique dirigida por Lenin en Rusia y la creación de la III Internacional. En el periodo de entreguerras surgen los partidos socialistas y comunistas y en países como Alemania, Italia y la propia España suben al poder partidos fascistas. En EEUU habrá una fuerte crisis económica en 1929 que terminará con la intervención del estado en economía (New Deal). Tras la Segunda Guerra Mundial y sus barbaries el mundo quedará dividido en el bloque capitalista liderado por EEUU y el comunista liderado por la URSS. En esta época destaca el florecimiento de una serie de generaciones de pensadores y literatos como la generación del 98, con Unamuno y A. Machado a la cabeza, la de 1914 (novecentismo) con autores como Pérez de Ayala, Gómez de la Serna,…, con el propio Ortega, y la del 27, desde F. García Lorca hasta R. Alberti; músicos como Manuel de Falla o Albéniz y artistas del nivel de Picasso, Dalí o Miró. En la época que le tocó vivir al autor madrileño destacan corrientes filosóficas tales como el idealismo, neokantismo, existencialismo, vitalismo, historicismo,…. otras corrientes que se caracterizan por su interés por la ciencia como el positivismo o el estructuralismo y otras que se centran en la crítica social y de las ideologías como el marxismo o el psicoanálisis. Ortega está especialmente influenciado por una serie de corrientes filosóficas que tienen como ejes fundamentales: la historicidad, la vida y la irreductibilidad del ser humano. Así nos encontramos con: la fenomenología y el existencialismo que partiendo del viejo método fenomenológico intentará hacer su propio análisis de la existencia humana; el vitalismo, que se centra en la explicación del concepto de vida en el doble sentido de biográfico y vivencial y, finalmente, resulta fundamental la influencia del historicismo tanto en Dilthey como en Ortega. José Ortega y Gasset nació en Madrid 1883 y murió en 1955. Ensayista, escritor y pensador también colaboró en diversas publicaciones y también intervino como teórico en política defendiendo la república. Después de la Guerra Civil tuvo que exiliarse a Francia, Argentina y Portugal. Su obra se divide en tres períodos: El objetivista en el que Ortega tratará de superar el error del objetivismo antihumanista que ira sustituyendo por la idea de vida. El perspectivista en el que el ser humano aprehende las cosas, el mundo, situado en un lugar determinado desde cuya perspectiva descubre variedad de facetas que nos presentan las cosas y donde la realidad no puede ser contemplada, sino desde un punto de vista, la circunstancia, que cada cual ocupa en el universo. Por último, el raciovitalista en el que la tesis fundamental es que «la vida es la realidad radical». Dentro de la vida, como realidad radical, se encuentra la razón, cuya dimensión principal es la historicidad. Ahora bien, desde este punto de vista no podemos cometer el error ni del racionalismo ni del idealismo. La razón orteguiana que se convierte en el constitutivo esencial del hombre es al mismo tiempo vital e histórica, tal y como nos dice el texto.
sábado, 2 de abril de 2011
Contexto histórico, sociocultural y filosófico de Immanuel Kant
Immnauel Kant vivió en el siglo XVIII, coincidiendo con la independencia de Estados Unidos, la Revolución francesa en 1789 con la ocupación de la Bastilla, y los inicios de la Revolución Industrial. Estos cambios estuvieron vinculados a la consolidación del capitalismo y al ascenso social y político de la burguesía, quien impuso un nuevo modelo cultural: la Ilustración. Kant la describe como aquella actitud mental por la que el hombre se decide a salir de su «minoría de edad [...] utilizando su razón sin ayuda de otro». En este siglo denominado El siglo de las luces se pretende desenterrar al hombre del oscurantismo en que viven por ignorancia o por superstición, como transmitía la enseñanza religiosa. Igualmente propugna la expresión latina: sapere aude! (atrévete a saber) donde se invita al hombre a iniciar la búsqueda y la expansión del conocimiento. En el terreno político, predomina el despotismo ilustrado, sistema en el que los monarcas aplicaban las reformas sociales propugnadas por los ilustrados, pero sin contar con la participación popular. En Prusia, el prototipo de monarca ilustrado fue Federico II el Grande – muy admirado por Kant -, protector de la libertad de pensamiento. La práctica de las ideas ilustradas se aprecia a finales de siglo en el paso del antiguo al nuevo régimen mediante la abolición de los estamentos privilegiados, de monarquía absoluta a una monarquía parlamentaria o a la república y, ante todo, que los hombres dejen de ser súbditos para convertirse en ciudadanos. La Ilustración lleva al hombre a responsabilizarse de su saber y de su obrar, ejerciendo la fuerza del pensar por sí mismo y decida sus acciones personalmente La Enciclopedia de Diderot y D`alembert (1751-1771), que defendía los principios de la tolerancia, cosmopolitismo y respeto a la dignidad del ser humano, es la mejor expresión de los ideales ilustrados: saber es clarificación, la luz que ayudará a satisfacer todas las necesidades y solucionar todos los problemas de los hombres. Con la Ilustración culmina el movimiento de secularización característico de la Edad Moderna: la razón se libera de cualquier tutela política o religiosa. Todos los ilustrados compartieron el ideal de progreso: pensaban que los avances educativos, científicos y tecnológicos harían posible una humanidad más justa e igualitaria. Así, Kant proponía fundar una Sociedad de Naciones que acabara con la rivalidad entre los Estados. En el terreno científico, la física de Newton culminaba la obra de Copérnico, Kepler y Galileo, con una concepción de la ciencia basada en la combinación de la experimentación y el cálculo matemático. En este siglo, la ciencia avanzó de forma considerable. Con el incipiente desarrollo de la ciencia y la técnica, la cultura deja a un lado las referencias trascendentales con las que se planteó en épocas anteriores. Este proceso recibe el nombre de secularización de la cultura. En el contexto filosófico, desde el racionalismo dogmático alemán, Wolff mantenía la posibilidad de la metafísica, es decir, un saber a priori, independiente de la experiencia, acerca del alma, del mundo y de Dios. Desde el empirismo, Hume, al fundar el conocimiento humano a priori, en la experiencia, consideraba la metafísica una ciencia imposible. Se considera que la razón humana es autónoma, no depende de la cultura, la religión o la política. Precisamente estas últimas tienen que fundarse en la razón ya que a diferencia del conocimiento engañoso que nos proporcionan los sentidos, el conocimiento que nos proporciona la razón puede ser cierto y seguro. Esto provoca que la intención ilustrada sea ordenar la vida moral según la propia razón, y no según gustos o costumbres. De este pensamiento se extrae que la conciencia del deber o la virtud no nacen desde fuera de la razón humana, sino desde dentro del propio sujeto. De igual forma, estas afirmaciones se extrapolan al terreno político, y se comienza a buscar un régimen político adecuado para la razón humana (como razón pública) y se desarrolla un derecho estrictamente “racional” o “natural”. A partir de este derecho se ordenan los Estados como “Estados de derecho” y se llegan a explicar como resultados de la voluntad humana que realiza un contrato (Locke. De esta manera, nace el contractualismo político con el que se expresa la voluntad general (Rousseau), y con esta fórmula del contrato se consigue equilibrar las ideas de tolerancia, respeto y libertad. En el ámbito religioso destacan tres corrientes: el deísmo de Voltaire, que mantenía una religión natural, válida para todos los seres humanos y sin dogmas; el pietismo, secta protestante fundida por Spener, que basaba la religión en la reflexión personal y en la práctica de la virtud; y el ocultismo místico de teósofos como el sueco Swedenborg, que significó el contrapunto a la filosofía de las luces.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Contexto Histórico-cultural-filosófico de John Locke
Contexto histórico y sociocultural:
Contexto filosófico:
En el terreno filosófico en Inglaterra es el siglo del empirismo.
El empirismo afirma la imposibilidad de salir del orden fenoménico para establecer la existencia de una causa primera, hasta el punto de declarar meras entidades verbales a los conceptos abstractos, y exigir como única fuente de conocimiento la intuición sensible, negando una actividad autónoma de la razón en el acto de conocer, la cual dependería de los datos aportados por la experiencia sensible. Sólo se conocen los fenómenos. No obstante, su radicalidad depende de cada pensador. Así, mientras para Locke, la religión y sus dogmas pueden ser contempladas desde la racionalidad, Hume, en cambio, se postula por un agnosticismo que raya el ateísmo.
En cuanto a la Filosofía política destaca el pensamiento político inglés: en el que hallamos defensores (Hobbes) y críticos (el propio Locke) del absolutismo: Antecedentes renacentistas se encuentran en el pensamiento utópico de Tomas Moro (S.XVI). Hooker distingue entre ley natural y ley positiva, influyendo en Locke. La ley natural es intrínseca al ser mientras que la positiva la establece el gobierno. Durante la Guerra Civil inglesa el poeta Milton encarnará ideas republicanas que inspirarán a Locke en su defensa de la rebelión si las instituciones no cumplen su cometido. Locke criticará la defensa al absolutismo que lleva a cabo Robert Filmer y esbozará su propia teoría política.
Parte del material ha sido recogido del Colegio Santo Tomás de Aquino de Sevilla.
El
siglo XVII fue un siglo convulso en Inglaterra, en el que se produjeron las
primeras revoluciones modernas, tanto políticas y sociales como económicas y
científicas. Por un lado, las rivalidades económicas, políticas y religiosas
hicieron estallar dos guerras civiles, que condujeron al final de la monarquía
absoluta. Con la Constitución de derechos de 1689 y la nueva forma de gobierno
parlamentaria se reconocen los derechos individuales, que serán el modelo de
referencia para el liberalismo moderno. A nivel religioso, católicos,
protestantes y anglicanos se enfrentaron por el poder. Muchos filósofos, entre
los que destaca Locke, proclamaron la necesaria tolerancia religiosa que permitía
una convivencia práctica.
Por
otro lado, en 1660 se fundó en Inglaterra la Royal Society, que reunió a un
número considerable de investigadores de la naturaleza, entre los que destacan
Robert Boyle, precursor de la química moderna, e Isaac Newton. La
formulación por Newton de las leyes
matemáticas que regían el funcionamiento del universo fue la culminación de la
otra gran revolución iniciada en el siglo XVI: la Revolución científica. En
1687, Newton publicó su obra fundamental “Principios matemáticos de la Filosofía
natural”. En esta obra se plantea una explicación del movimiento, y cuestiones
generales sobre la constitución del universo, a partir de una serie de leyes y
demostraciones simples. La obra de Newton se convirtió en modelo de ciencia por
su sencillez y claridad explicativas.
En Arte, el Barroco deja paso al Clasicismo, que se caracteriza por la racionalidad, la sencillez y el orden (espíritu cartesiano).Contexto filosófico:
En el terreno filosófico en Inglaterra es el siglo del empirismo.
El empirismo afirma la imposibilidad de salir del orden fenoménico para establecer la existencia de una causa primera, hasta el punto de declarar meras entidades verbales a los conceptos abstractos, y exigir como única fuente de conocimiento la intuición sensible, negando una actividad autónoma de la razón en el acto de conocer, la cual dependería de los datos aportados por la experiencia sensible. Sólo se conocen los fenómenos. No obstante, su radicalidad depende de cada pensador. Así, mientras para Locke, la religión y sus dogmas pueden ser contempladas desde la racionalidad, Hume, en cambio, se postula por un agnosticismo que raya el ateísmo.
En cuanto a la Filosofía política destaca el pensamiento político inglés: en el que hallamos defensores (Hobbes) y críticos (el propio Locke) del absolutismo: Antecedentes renacentistas se encuentran en el pensamiento utópico de Tomas Moro (S.XVI). Hooker distingue entre ley natural y ley positiva, influyendo en Locke. La ley natural es intrínseca al ser mientras que la positiva la establece el gobierno. Durante la Guerra Civil inglesa el poeta Milton encarnará ideas republicanas que inspirarán a Locke en su defensa de la rebelión si las instituciones no cumplen su cometido. Locke criticará la defensa al absolutismo que lleva a cabo Robert Filmer y esbozará su propia teoría política.
Parte del material ha sido recogido del Colegio Santo Tomás de Aquino de Sevilla.
domingo, 2 de enero de 2011
Contexto Histórico-cultural-filosófico de Descartes
1. Contexto histórico. El siglo XVII es un período de crisis en Europa: La consolidación de los estados modernos, sus afanes imperialistas y la lucha por la hegemonía entre Francia, España, Holanda e Inglaterra, provocan grandes enfrentamientos entre ellos. A los que se unen las guerras religiosas que azotan Europa. Una buena parte de la vida de Descartes coincide con la Guerra de los 30 años entre los estados católicos y protestantes del imperio alemán que concluye con la Paz de Westfalia. Francia, al igual que el resto de las grandes naciones europeas de la época, se organiza como una Monarquía Absoluta, que llegará a su apogeo con Luís XIV y la identificación entre el monarca y el estado.
2. Contexto cultural. Si desde el punto de vista histórico el tiempo de Descartes es el siglo XVII, desde el punto de vista cultural su tiempo es el Barroco. Es esta una época cuyo tono general es pesimista. A este pesimismo contribuye en gran medida la confrontación teológica entre católicos y protestantes de la que hemos hablado antes y en la que Descartes participó. Otro rasgo cultural interesante de esta época es la invención y desarrollo de la imprenta. Este invento permite, entre otras cosas, que el ámbito de la cultura salga fuera de los círculos eclesiásticos (Monasterios, catedrales) haciéndose accesible a personas ajenas a la religión. De ahí también que el latín comience a no ser la lengua culta en exclusiva y se publiquen muchos libros en las lenguas nacionales.
3. Contexto filosófico. La vida de Descartes coincide con el final del Renacimiento. Desde el punto de vista filosófico, podemos decir que ya hacía algún tiempo que Dios había dejado de ser el centro de la preocupación filosófica como ocurría en la Edad Media. El hombre se convierte en el objeto principal de la filosofía y, especialmente, los temas relacionados con el conocimiento. La escolástica medieval basada en el realismo aristotélico entra en crisis principalmente por causa del Nominalismo de Ockham que supone la ruptura entre fe y razón. Este es el terreno en el que Descartes es considerado el fundador y principal representante de la corriente racionalista. Esta corriente toma como referencia la ciencia moderna (Galileo, Bacon, Kepler) y como modelo el método matemático. Además, como el propio nombre indica, conceden a la razón, el conocimiento teórico, una importancia radical, aceptando el innatismo de los principios esenciales del conocimiento y despreciando el conocimiento sensorial como fuente fiable. Leibniz, Spinoza y, por supuesto el propio Descartes son los principales representantes del Racionalismo. Históricamente, el Racionalismo encuentra su oposición en el Empirismo británico de Locke y Hume. Ellos, y especialmente Hume, representan la oposición radical a la filosofía cartesiana fundando una corriente que rechaza la existencia de ideas innatas y pone en la información sensorial, la fuente y el límite del conocimiento humano.
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miércoles, 1 de diciembre de 2010
Contexto Histórico-cultural-filosófico de Tomás de Aquino
Históricamente, el siglo XIII representa el momento de mayor florecimiento de la Europa medieval, siendo Francia el centro político y cultural. La economía goza de una estabilidad impulsada por un comercio floreciente: la estabilidad de la moneda, el aumento de circulación de metales preciosos y la consolidación de los gremios artesanales. Socialmente, esto provoca el enriquecimiento de muchos campesinos y burgueses comerciantes, a la par que buena parte de la vieja nobleza empieza a empobrecerse. Las ciudades tienen un gran desarrollo. Políticamente, se comienzan a esbozar los Estados de la Europa moderna. Francia goza de gran prestigio, y en Inglaterra se inicia el proceso para la primera monarquía parlamentaria. El poder del papado alcanza su máxima cota.
Culturalmente, el s. XIII destaca por la aparición y auge de las Universidades, surgidas a partir de la evolución de las escuelas catedralicias. Destacan las de París, Oxford, Bolonia, Salamanca, Cambridge, etc. Por otra parte, aunque a la Edad Media se la trata como una Edad oscura para el saber, es indiscutible que algunas ciencias recibieron un importante empuje, como la Química, la astronomía y la medicina en el pensamiento musulmán, por poner unos ejemplos.
Destaca también el aumento de las traducciones de filósofos griegos, árabes y judíos, trabajo en el que destaca de Escuela de Traductores de Toledo. Las traducciones de Guillermo de Moerbeke serán fundamentales para Sto. Tomás.
Por otra parte, se fundan las órdenes mendicantes, principalmente la de los dominicos, órden de Tomás, y de los franciscanos, que llegaran a ocupar las principales cátedras de las Universidades.
En el contexto filosófico, el siglo XIII supone el período de apogeo de las principales discusiones teológico-filosóficas medievales:
1) De relaciones razón-fe se hace una distinción, aunque sin llegar a separarlas, con lo que la Filosofía se hace distinta de la Teología, aunque no independiente.
2) La naturaleza de los universales: ¿Qué tipo de realidad les corresponde?: Enfrentamiento de platónicos-agustinianos y aristotélicos, realistas y, ya en el XIV, nominalistas.
3) Diferencia esencia-existencia, punto central de la metafísica tomista.
4)Relaciones entre el Creador (Dios, Ser necesario) y los seres creados (contingentes), la creación y la conservación del mundo, todos ellos de gran relevancia en el pensamiento de nuestro autor.
Pero, en concreto en el siglo XIII, resultará especialmente novedoso el redescubrimiento, aunque con prevención por parte de muchos, de la física y metafísica aristotélica, vértebra fundamental de la síntesis tomista, aunque también mantenga relaciones con la doctrina platónica y neoplatónica.
El averroísmo latino surge en la Universidad de París, y hay que entenderlo como un aristotelismo arabizado, siendo Averroes el primer comentarista del Estagirita. Los primeros en cristianizar el pensamiento aristotélico serán S. Alberto Magno y Sto. Tomás de Aquino.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Contexto Histórico-filosófico de Platón
PLATÓN
Contexto Histórico-Cultural-Filosófico
Histórico: A Platón le toca vivir una época de crisis política. La guerra del Peloponeso enfrentó, durante 30 años, a las dos ciudades más poderosas de Grecia: Atenas y Esparta, representantes de dos modelos políticos diferentes. La democracia ateniense frente a la aristocracia totalitaria espartana. La derrota de Atenas supuso el ascenso al poder del régimen oligárquico de los Treinta Tiranos impuestos por los vencedores. Tiempo después una revuelta restaura la democracia. Sin embargo, para Platón este gobierno fue incluso peor que el anterior. Entre las torpezas que cometió está la condena a muerte de Sócrates. Este episodio convenció definitivamente a Platón de la necesidad de una reforma de la organización política, a la que dedicó gran parte de su esfuerzo intelectual.
Contexto Histórico-Cultural-Filosófico
Histórico: A Platón le toca vivir una época de crisis política. La guerra del Peloponeso enfrentó, durante 30 años, a las dos ciudades más poderosas de Grecia: Atenas y Esparta, representantes de dos modelos políticos diferentes. La democracia ateniense frente a la aristocracia totalitaria espartana. La derrota de Atenas supuso el ascenso al poder del régimen oligárquico de los Treinta Tiranos impuestos por los vencedores. Tiempo después una revuelta restaura la democracia. Sin embargo, para Platón este gobierno fue incluso peor que el anterior. Entre las torpezas que cometió está la condena a muerte de Sócrates. Este episodio convenció definitivamente a Platón de la necesidad de una reforma de la organización política, a la que dedicó gran parte de su esfuerzo intelectual.
Cultural: En lo cultural Platón vive en el momento de mayor esplendor del clasicismo griego. Destacan en literatura los dramas de Sófocles y Eurípides, y las comedias de Aristófanes. También comienzan los estudios históricos con Heródoto y Tucídides. Por otra parte, las artes plásticas y la arquitectura cívico-religiosa viven un florecimiento espectacular.
Filosófico: Platón fue discípulo de Sócrates que se convierte en su mayor influencia. De éste heredó Platón su apuesta por la objetividad de los valores y la verdad, frente al relativismo y escepticismo de los sofistas que se extendía tanto al ámbito del conocimiento como al moral. El intelectualismo también lo debe a Sócrates, concordando con él en que el conocimiento es la vía adecuada para actuar bien y alcanzar la felicidad. Platón tuvo conocimiento, asimismo, de la obra de los primeros filósofos. Rechazó la preocupación de los “Físicos” por la Naturaleza, así como, el mecanicismo de los atomistas. En su defensa de la inmortalidad y reencarnación del alma se percibe la influencia del pitagorismo, al igual que en el papel fundamental que concede, tanto para el Conocimiento, como para la Educación a las Matemáticas. Su concepto de Demiurgo es deudor de la idea de Anaxágoras de una inteligencia ordenadora (nous). Además Platón pretendió cerrar, con su teoría de los dos mundos, la fractura que en el pensamiento griego había abierto la incompatibilidad y enfrentamiento de las posturas sobre el ser y la realidad expresadas por Parménides y Heráclito. Ambos mundos, el del devenir de Heráclito y el eterno e inmutable parmenídeo eran reales, ahora bien, el auténtico es el del eleata, el otro es mera copia.
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